Taylor Swift, imparable con «Red (Taylor’s Version)»: el álbum rompió dos récords en 24 horas

La cantante reeditó este disco publicado originalmente en 2012.

Taylor Swift publicó el viernes su disco Red (Taylor’s Version), una nueva versión de su aclamado álbum de 2012. La cantante estadounidense está recuperando la propiedad intelectual de sus primeros discos.

El álbum, a diferencia del original, trae 30 temas con colaboraciones como Ed Sheeran, Gary Lightbody y Chris Stapleton, entre otros. Spotify anunció que el álbum rompió dos récords en tan solo 24 horas.

Según señaló la famosa plataforma en su cuenta de Twitter, fue el álbum más reproducido en un día por una mujer en la historia de Spotify. Red (Taylor’s Version) superó 90,8 millones de reproducciones en su primer día.

También fue la mujer más escuchada en un día en la historia de Spotify, superando los 122 millones de reproducciones durante el viernes. Recordemos que el año pasado, su álbum Folklore superó los 80,6 millones de escuchas en el mismo periodo de tiempo.

La estrella pop se presentó en el programa Saturday Night Live donde interpretó el tema All Too Well, que en esta nueva versión dura 10 minutos.

Mientras cantaba, el público pudo disfrutar en la pantalla del documental que acompaña a la canción, protagonizado por Sadie Sink (Stranger Things) y Dylan O’Brien. El clip fue escrito y dirigido por Taylor.

Por qué Taylor Swift está reeditando sus primeros discos

La historia por la que Swift, única mujer ganadora de tres Grammy en la categoría álbum del año, perdió el control de sus propias composiciones es uno de los capítulos más extraños de la industria musical.

Aquellos primeros discos se editaron bajo el sello de Nashville Big Machine, que tenía el control de la mayor parte de los derechos de sus canciones, hasta que en 2019 firmó un contrato más importante con Universal Music, que le daba los derechos de lo que publicase en el futuro.

Pero el representante musical Scooter Braun compró la discográfica Big Machine y todas las grabaciones de los primeros seis álbumes de la artista, varios de ellos discos de platino, quedaron bajo su control. Aunque Taylor intentó comprárselos, no tuvo éxito.

Al ser compositora, no tenía el control de las grabaciones, pero sí el de las letras. Por lo que podía volver al estudio y grabar toda su discografía anterior.

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